Hacer Tiempo

 

            Hacer Tiempo de Lucas Marín nos adentra no sólo en los modos de gestar lo temporal sino también en los movimientos a través de los cuales poder des-ocultarlo.

           

            Dimensiones atópicas y ucrónicas en gestos de trazos y líneas, entre cuerpos que emergen y se sumergen en direcciones concéntricas, fuerzas centrífugas y centrípetas que en verdaderas torzadas antropo y zoomorfas marcan un sino por el que sólo resta adentrarse.

           

            Un trompo pareciera ser el único testigo y testimonio del trayecto corporal que ciñe el espacio entre lo pictórico y su grafismo, excediendo lo meramente lúdico para anillar serpentinas y torzadas humanas; el mismo trompo-giro que el ojo vislumbra como motor y danza que cumple el trayecto entre el vestuario de la commedia dell'arte y un operador anónimo que concentra la energía danzante de una práctica adivinatoria y de destino incierto.

 

            Intentar lo poético a través de la palabra y el grafismo inquietante conjuntamente, pareciera ser su desafío.

 

            Una escritura del gesto que deja huellas de hilvanes entre lo dado y lo bor-dado de lo ameboidal, interpelando capas y niveles de temporalidad, generando espacios dentro de los espacios soportados: pinturas, dibujos y objetos de lo orgánico donde la figura humana intenta abrirse paso para configurarse o deconstituírse como modo del nombrarse.

 

            No hay líneas pensantes sino hablantes, en este caso,  ante la imagen especular que pareciera preguntar acerca de lo que permanece, lo que persiste e insiste y al unísono, lo que deviene, lo que cambia y muta, sin dejar nunca de ser idéntico a sí mismo, para volver a preguntar sin intención alguna de hallazgo de una respuesta.  

           

            Lo que sobrevive como eterno retorno, es el gesto y la gesta de trompos-diapasones,   trompos-cónclaves o enclavados, trompos-lápices o corazones, con el único afán de sobrevivencia de una mano que lo soporta y alimenta en el impulso vital que mantenga la inquietud de seguir haciendo camino.

 

            Evocación de ese denominador común que en tanto trompo traiciona su raíz etimológica  con el  vórtice pero también con el triunfo y el coágulo de un movimiento sonoro que arriesga, arroja y rasga la experiencia temporal de ser responsable y portador de una antorcha y su fuego, para marcar la sucesión y el traslado de un trayecto contínuo, sin el afán de detenerse sino con la inquietud de dejarnos a la escucha de una convocatoria que retorna a la inscripción y marca de ese objeto hipnótico portador de su propia energía vital.


            Una imagen que nos propone hacer hablar al cruce de lo cronológico con lo que acontece y así, presentarnos un modo de lo eterno.

Dr. Claudio Ongaro Haelterman

Lucas Marín   artista visual - buenos aires - argentina - lucastrompo@gmail.com
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