Fuente


Mi obra me ha llevado a construir diferentes modos de expresarse: fotografías, performances, dibujos, textos. A partir de ciertos objetos fui construyendo espacios que se desplegaron como micro-escenarios (luego fotografiados). A su vez se fue conformando un personaje que manipula los objetos y transforma estos escenarios cual dioramas (performances y foto-performances), su vestuario en damero lo liga con el medioevo, el teatro ambulante y la alquimia; arriba tiene un guardapolvo que lo relaciona a la modernidad y su devenir: guardapolvo de obrero, maestro y científico.

Estos diferentes niveles se conjugan en mi obra, esta vez el personaje descubre una grieta por donde brota un manantial, adentrarse en esa fuente es entrar en el mundo del dibujo y la pintura.

Cada lenguaje continúa lo que el otro deja inacabado como ficciones que se suceden.

Ingresar en la fuente es cruzar un límite, el personaje como un avatar artesanal se baña en esta materia donde todo está mezclado: el mundo vegetal, animal, y mineral, vapor, fuego y agua, permanecen en un estado formal intermedio, como una sustancia caótica. El dibujo parece auto-crearse, y deriva en una morfología anacrónica remitiendo a algunas referencias de la historia del arte: el estudio del agua en Leonardo, la antigua pintura china, las texturas de la naturaleza en la interpretación de los grabadores japoneses, los dibujos de Durero (y su "labor de sueño?) y ciertas resoluciones formales de antiguas culturas.

Inventar una fuente es crear un punto de partida, esta acción nos abre la posibilidad de bañarnos en un origen, fundar un lugar fecundo de donde sacar una materia y sus posibles accidentes. La fuente creada se conecta con otras fuentes (de la historia del arte, de la mitología, etc.) como si en el propio procedimiento de esta forma de creación existieran modos ya transitados por otros. Resultan entonces una suma de ornamentos y líneas como esbozos de formaciones en potencia.

El personaje se baña en la fuente, atraviesa su borde, él es el ojo que intenta dar algún sentido a esa materia que fluye. A veces con su óptica de alquimista, otras con su mirada racionalista y siempre como un obrero que intenta describir el camino que lo lleva a hundirse lentamente en la mezcla.

En el fluido, los seres adoptan su forma en el momento de mirarlos, son como organismos en una sopa primordial.  
El líquido cubre el rostro, los ojos se diluyen.

El tiempo abierto como una grieta es siempre un comienzo.
El tiempo, la obra, la mirada, abren su fuente y allí nos reunimos a beber y a bañarnos descifrando el camino donde nos lleva el caudal del caos.

Lucas Marín
Lucas Marín   artista visual - buenos aires - argentina - lucastrompo@gmail.com
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