Valijas, espejos, pizarrones


Un conjunto de valijas desarraigadas, gastadas, casi mustias, un portafolio, un estuche de una antigua máquina de escribir portátil, conforma una de las cosmogonías que Lucas Marín registra a través de un vidrio tristón. Desconocemos su uso actual y lo que ellas ocultan; ahora reaparecen, tras un exilio forzoso, como lógico contrapeso frente a la reluciente valija con cantos brillantes. Pero hay más, estos elementos se han dispuesto siguiendo una simetría estricta, extraño monigote recortado sobre el fondo negro del pizarrón que a su vez nos mira, liberados quizá de un encierro húmedo y oscuro. Nostálgico recuerdo de viajes olvidados, garúas cansinas, ropas arrugadas, textos tachados, y un estuche para transporte de objetos preciados: ¿cámaras, teleobjetivos gigantes, o quizá otra clase de valores?

La imagen siguiente registra otro contrapunto; el vidrio ya no llora y sobre su superficie el artista ha dibujado la silueta de un personaje sin rostro vestido con un guardapolvo que ocupa el centro de la imagen, sus manos casi mecen objetos invisibles; ahora el monigote retrocede, le  cede su protagonismo. Una luz desde el piso refuerza la simetría y su haz se eleva. La nostalgia se esfuma y desaparece, un maestro ha llegado.

Juegos especulares, trompos, Lucas como mimo, el maestro que levita visita otras galaxias, vidrios con imágenes, siempre la luz, el pizarrón y algún espejo que la refleja, en otra esquina  un conjunto de elementos diversos suspendidos o apoyados en una mesa intervenidos por una suerte de trompe d?oeil que nos hace pensar en Magritte.

El bello texto de Marín transforma la visualidad expresiva de ese singular conjunto en calidad poética. De él rescato estas palabras: espejo, inventor, lugar, pizarra, ficción, vacío, seis vértices que conforman un tetraedro que imagino como una linterna ciega para que cada observador, en su recorrido, vaya liberando sus caras.

Todas estas evocaciones que surgen tras la contemplación de un corpus tan rico y variado muestran cuánto debemos a este nuevo medio, y cómo un pintor que utiliza tanto la línea como la fotografía es capaz de provocar tamaño poder de evocación.

Mario H. Gradowczyk
Lucas Marín   artista visual - buenos aires - argentina - lucastrompo@gmail.com
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